Tabús de cómo afrontar el tema salarial en un proceso de selección

Todos trabajamos por una retribución económica, o al menos así debería ser para valorar nuestro tiempo y esfuerzo. Trabajar y no recibir un salario adecuado es un desajuste vital que suele pasar factura, sobre todo a la persona que lo realiza, llegando a la frustración, ira y muchas veces desesperación y odio contra la persona o institución donde estamos realizando tareas diarias.

Por eso cobra importancia el asunto de afrontar la retribución económica durante un proceso de selección.

Existen algunos Tabúes impuestos por las creencias de que “las cosas son así” que debemos y que hay que vencer durante el proceso. Estos son algunos:

  • TABU 1: NO tratar el tema salarial en las primeras tomas de contacto: ¿Por qué? ¿Por qué avanzamos en procesos que no se ajustan a nuestras necesidades o realidad económica o a la de la empresa? Estamos perdiendo el tiempo candidatos y reclutadores ¿Por qué no tratarlo desde el principio para poder seguir avanzando con claridad y transparencia? En los procesos que coordino el salario se trata desde la primera toma de contacto. Si el salario es fijo y no existe posibilidad de negociación con más razón aún. En el caso de que haya una banda salarial retributiva, se pregunta al candidato sus expectativas económicas para ver si se ajustan a esta banda. En caso de desajuste no se avanza con la candidatura y se explican los motivos. Esto ahorra muchas horas de entrevistas, reuniones, y generación de expectativas que luego suelen ser frustradas mas adelante. El tiempo es valioso tanto para candidatos como para reclutadores

  • TABU 2: No sacar el tema del salario hasta el final: Valdrán los mismos argumentos que los anteriores. ¿Sabes que decepcionante para una de las partes ver que estamos alejados de un acuerdo económico cuando nos hemos ilusionado con el candidato o con el puesto? Es en ese “ultimo momento” cuando creemos que todo cuadra cuando se produce la decepción final que deja un mal sabor de boca a una de las dos partes o ambas. ¿Y que ha pasado con el tiempo invertido hasta entonces? ¿A quien responsabilizamos de todo el tiempo e ilusión que hemos gestionado durante el proceso? Sin duda ese “último instante” debería invertirse para gestionar la futura incorporación y esos primeros pasos, no para el tema salarial.

  • TABU 3: La Negociación salarial: “Tanto tienes tanto vales” cantaba el Ultimo de la Fila. En este caso tanto Valor tienes como candidato y lo que puedes ofrecer eso es lo que Vales para una empresa. Poder empatizar con lo que ofrece el otro y como retorna la inversión. Invierto X y recibo X + Y. Dinero en caso de la empresa, tiempo y pasión en el caso del candidato. Poder avanzar en una negociación Win-Win, con expectativas por ambas partes que se puedan cumplir y que maneje una visualización de colaboración en el tiempo, es clave para poder iniciar un proceso negociador. La perspectiva de Win-Lose para una de las partes, puede generar un acuerdo insatisfactorio desde el principio que pesará y tendrá consecuencias mas adelante. El caso de “engordar” el salario por parte del candidato durante el proceso de selección, o el caso de la otra parte de “ajustar” el máximo el salario al candidato, para así poder incorporar a personas con el “menor salario posible” para ajustar costes, suele traer consecuencias negativas. En este caso recomiendo ajustar el salario a las tareas realizadas. Es decir, realizar un estudio previo de las tareas y responsabilidades que van a acontecer y de los objetivos a alcanzar para situar un salario ajustado con una retribución fija + variable en función de objetivos profesionales. Poder tener Salarios Justos y Ajustados resuelve muchos conflictos en las organizaciones. Para eso hay que realizar un trabajo anterior en función de lo que ofrece cada puesto y sus objetivos, así como las posibilidades salariales de cada empresa. Es decir, trabajo para Recursos Humanos con las unidades de negocio previo.

  • TABU 4: Hablar de dinero está mal visto: ¿Y por qué? Cuando vamos a entrar en una tienda a comprar algo los precios están a la vista ¿nos sentimos violentos al hablar del coste del producto que vamos a adquirir? Si asumimos que trabajamos por una retribución económica, no debemos sentirnos violentos al hablar de ellos. Una Propuesta atrevida podría consistir en poner etiquetas con “precios profesionales” a los candidatos. Se trata de gestionar un proceso con honestidad y Transparencia. El oscurantismo y la negociación para Win-Lose no tiene mucho sentido en un ámbito de colaboración profesional a largo plazo

Después de estas reflexiones ¿Vas a seguir tratando el tema salarial como hasta ahora?

 

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