Como afrontar un despido

Hace poco alguien me contó que tuvo que afrontar la situación de un proceso para un puesto de Manager, donde esta persona era decisora, donde se encontró con su antiguo jefe, el cual la había despedido en otra empresa en la que coincidieron de muy malas formas. “Y es que hay cosas que nunca se olvidan”, me confirmo mientras su lenguaje no verbal interpretaba una “venganza” en toda regla.

Afrontar un despido siempre es una situación difícil, ya que podemos dejar una “marca” en la persona que tiene que ser despedida, que puede durar mucho tiempo o condicionar incluso su vida profesional.

En este caso las Formas importan, y mucho. Incluso cuando un despido es “justificado”, que algunos denominan como “justo” (en realidad todos lo deberían ser ¿no?), el poder hacerlo sin tener que dejar consecuencias y heridas puede obtener beneficios para la empresa, como marca empleadora, y para la persona que lo hace, por reputación personal.

He tenido que afrontar algunos despidos a lo largo de mi vida profesional. Desde el aprendizaje siempre he mantenido unas pautas. Son las siguientes:

  • No hacer “sangre”: Se trata de no poner la lupa en los errores cometidos por la persona despedida, o aquello que ha precipitado su despido. Algun@s compañer@s de Recursos Humanos prefieren hacer hincapié en los errores cometidos, “para que la persona aprenda a no cometer los mismos fallos en próximas experiencias laborales”. Esa labor “didáctica” que ejercen algunos compañeros, puede ser matizada sin tener que resaltar esos momentos. Ojo con los sincericidas, que son aquellas personas que facultan su potestad de “decir la verdad” y que hacen mucho daño en sus “verdades”. Se trata de explicar sin herir profundamente.

  • Explicar las circunstancias: A lo largo de mi vida profesional me he encontrado con muchas personas que me dicen “me han despedido, y no sé porque, nadie me lo ha explicado”. Se trata de poder desarrollar los argumentos de la decisión en un momento complicado para la persona. Hay que dedicarle tiempo y sobre todo empatía, pudiendo prever las preguntas que tanto marcan a las personas en estos casos: ¿Por qué? y ¿Por qué yo?. Para la tranquilidad personal necesitamos saber lo que ha rodeado a esa decisión, eso nos dará una paz mental básica para afrontar la siguiente etapa laboral.

  • Hazlo como te gustaría que lo hicieran contigo: En eso consiste la empatía, en ponerse en lugar de la otra persona como si lo hicieran con nosotros. Debemos reflexionar en como “nos gustaría ser despedidos”, si somos personas que nos toca dar la cara a la hora de despedir, ya que en alguna ocasión podemos estar al otro lado (nadie está libre de esto). Poder pensar sobre lo que nos gustaría escuchar si fuéramos nosotros es clave

  • No eches balones fuera: Si eres la persona que debe dar la cara, no te escondas detrás de “la empresa” o tú “responsable”. Siempre he defendido que es el responsable directo quien debe dar la cara en estos momentos, y no descargar esa tarea en Recursos Humanos. Es parte de la función de un Manager el afrontar situaciones de despido, incluso aunque no esté de acuerdo, o venga impuesto por criterios de terceras personas o decisiones de compañía. Aun cuando no estás de acuerdo con el despido, tu “obligación profesional” es explicar el despido lo mejor posible y dando los argumentos necesarios. Un profesional debe saber distinguir sus obligaciones en momentos decisivos y no siempre agradables.

  • Deja que la persona se desahogue: Cuando ya hayas comunicado y explicado es momento de dejar que la otra persona pueda expresarse. Invítale a preguntar algo, o incluso a desahogarse. En ese momento podemos recoger información valiosa para nuestra empresa, y además permitimos ese momento de “necesito decir algo” que el Ser Humano desarrolla cuando afronta un instante de “fracaso personal”. Si puede ser, no interrumpas, no intentes justificar, o no ataques a la otra persona aunque esta vuelque su ira o frustración verbal contra ti o la compañía. Deja que diga lo que tenga que decir, escucha atentamente, y si tienes que argumentar algo hazlo desde la empatía que debes tener ante un momento difícil y complicado con la persona que tienes enfrente.

  • Explica bien los términos económicos: En algunas ocasiones la persona desconfía de que la documentación y las cantidades de finalización de la relación laboral son correctas, bien por desconocimiento o por desconfianza. Se trata de preparar bien esa parte, para no generar dudas, explicando perfectamente de donde salen los números. Si no eres una persona que este acostumbrado a explicar esto, o bien apóyate en un compañer@ que si conozca los datos, o bien “empápate” bien de los argumentos y los números. Merece la pena dedicarle tiempo a esto, ya que puede dejar un problema laboral importante si no se hace.

  • Despide humanamente y deja que la persona pueda despedirse de los demás: “Recoge tus cosas y vete” es una frase que puede dejar gran rencor en la persona que es despedida. Si tememos alguna reacción negativa para la empresa debemos preverla, pero en la gran mayoría de los casos debemos dejar que la persona pueda cerrar su ciclo laboral en la organización pudiendo despedirse de los compañeros. Por eso estoy en contra de los despidos a última hora del dia, ya que deja un vacio entre el despido y la despedida. Es mejor hacerlo a lo largo del dia, y permitir que la persona pueda decir adiós y poder irse tranquilamente.

Es posible que algunas reacciones del despedido sean impredecibles, o bien sorprendentes, pero si partimos de la base de que la gran mayoría de las personas pasan un trago complicado, es el poder de la empatía lo que puede hacer de una situación difícil, algo menos frustrante y con menos consecuencias negativas para ambas partes.

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