El Orgullo mata

Las personas orgullosas, vanidosas o prepotentes suelen tenerse en tan alta consideración que cualquier contratiempo que les toque directamente en su Orgullo puede ser algo fatal para su forma de vida y lo que para ellos representa.


He recuperado, en mi reciente viaje a la ciudad de Granada, una vieja historia entre dos pintores de la época del Siglo XVII, donde la pintura era la profesión con un prestigio similar a la de Instagramer, Youtuber o Influencer en la actualidad. Eran los artistas y genios de esa época, que eran admirados y sus obras generaban fascinación entre el mundo de la Época.

La historia real del Pintor Pedro Atanasio de Bocanegra aconteció en la Ciudad de Granada, que por aquel entonces reunía a grandes maestros Pintores y Escultores, a mediados del Siglo XVII.
Dicen que los hechos acontecieron de la siguiente manera, según se recoge en un articulo de El Independiente de Granada


En lugar preeminente de la Catedral de Granada –el crucero- figuran grandes cuadros de Pedro Atanasio del Moral y Bocanegra (más conocido como Atanasio Bocanegra, 1638-1689). En el Museo del Prado hay no menos de cinco grandes óleos suyos. Buena parte de iglesias y conventos de Granada atesoran obras religiosas de este pintor; varios pueblos más de la provincia –Vélez Benaudalla, por ejemplo- acumulan importantes muestras de su extensa producción. También existen varios de su primera etapa juvenil que no fueron firmados.

No hubo prócer, párroco o arzobispo que no se pusiera en la cola para que le pintara un cuadro o retrato. Incluso llegó un momento en plena madurez del pintor Bocanegra en que se sintió agobiado por tanta carga de trabajo. Su obra gustaba a rabiar. No era para menos, el color de sus composiciones, la vida que daba a sus personajes triunfaban en su momento: su gran maestro fue Alonso Cano.

La rivalidad entre los pintores de los siglos XVI a XVIII era equiparable a la que hoy existe entre los clubes y jugadores de fútbol. ¿Quién es mejor Messi o Cristiano Ronaldo? Pues entonces ocurría algo similar. Los pintores, para dilucidar la cuestión, se retaban a duelos de retratos para establecer el escalafón de quién era mejor. El procedimiento consistía en que un pintor retaba a otro a retratarse mutuamente, en un mismo lugar, en el mismo momento o en días sucesivos, según el tiempo que precisaran. Se convocaba a padrinos y jurados expertos que, al finalizar los retratos mutuos, dictaminarían quién de los dos pintores había hecho la mejor pintura y en el menor tiempo posible.


Teodoro Ardemans (27 años) tuvo la ocurrencia de retar a un duelo de retratos al maestro consagrado Atanasio Bocanegra (50 años). Los padrinos de ambos contendientes acordaron que el desafío tendría lugar pasado el día de la Epifanía de 1689; sería en el palacete de Francisco de Toledo. Atanasio Bocanegra aceptó gustoso el desafío del jovencito presumido llegado desde Madrid.

Teodoro Ardemans (27 años) tuvo la ocurrencia de retar a un duelo de retratos al maestro consagrado Atanasio Bocanegra (50 años). Los padrinos de ambos contendientes acordaron que el desafío tendría lugar pasado el día de la Epifanía de 1689; sería en el palacete de Francisco de Toledo. Atanasio Bocanegra aceptó gustoso el desafío del jovencito presumido llegado desde Madrid.

El retado debería posar en primer lugar para que el retador le retratara. El jurado estaría formado por no menos de nueve personas, que dictaminarían cuál de los dos retratos era mejor. También se valoraría quién lo había hecho en menos tiempo y, consiguientemente, qué pintor era mejor. Bocanegra se sentó resignado a posar ante Ardemans, seguro de sí mismo y pensando que debería soportar unas cuantas jornadas en esa incómoda posición.
La sorpresa para Bocanegra debió ser mayúscula. En menos de una hora le dijo que ya podía relajarse, había acabado de hacerle el retrato. Ardemans no hizo dibujo previo, no utilizó su sistema de quadratura, y si lo hizo fue mentalmente. Empezó a dar color directamente desde su paleta. El resultado dejó boquiabierto al jurado en cuanto se pusieron detrás del retrato y lo compararon con el busto real de Bocanegra. Era calcado a él, parecía que Bocanegra se asomaba por el marco de Ardemans. Había hecho aquella obra magnífica ¡en menos de una hora! ESTE FUE EL RETRATO QUE PINTO


Antanasio Bocanegra palideció. Quedó mudo. La cita para retratar a su contrincante Ardemans quedó fijada para el día siguiente, en el mismo lugar.

Pero Bocanegra no se presentó. Se encerró en su casa próxima a la Iglesia de San Miguel (cerca de la actual calle Bocanegra que lleva su nombre). Nadie fuera de su familia consiguió verle en los días siguientes. La inasistencia del retado al duelo no auguraba nada bueno; por Granada se decía que había caído enfermo al ver la perfección de su retrato. La calidad de la pintura lo sumió en una terrible depresión. La derrota se sumaba al dolor que arrastraba por la reciente muerte de su madre.

El retado empezaba a ser criticado por no presentarse en la fecha señalada. Ya se comenzaba a dar por ganador del duelo al aspirante Ardemans por incomparecencia de Bocanegra. No era una enfermedad sobrevenida que necesitaba reposo, era algo más profundo. El 17 de enero de 1689, los padrinos de duelo de Bocanegra informaron al jurado que ya no habría segunda parte en casa de Francisco de Toledo: Atanasio Bocanegra había muerto.

Bocanegra no pudo superar derrota tan estrepitosa. Había muerto socialmente entre la gente de Granada, entre el público que le adoraba. Se había ido, en plenas facultades, el hombre que tanto presumió de ser el primer y mejor pintor de Granada.

Sin duda el relato nos puede extrañar e incluso sorprender al ver que alguien no pueda aceptar la realidad que ocurre generación tras generación, y es que las nuevas generaciones mas jóvenes “baten” a sus antecesores mejorando sus resultados y dando una nueva forma de hacer y entender las cosas. Es como dicen en mi pueblo “ley de vida” que los jóvenes superen a las generaciones anteriores

Pero mas allá de esa situación referente a la edad, esta el tema del Orgullo. Cuando sentimos una sensación de “superioridad” bien sea moral o de certeza por la “experiencia” es cuando el orgullo aparece.

Desde hace mucho tiempo defiendo que los grandes conflictos de la Humanidad se han creado por personas que “Tienen la Razón”. Confundimos la Razón con la Verdad. La Verdad es algo irrefutable y que no se puede negar por nadie, no es interpretable. Esto es de color negro y es de color negro

En cambio la Razón tiene un halo de subjetividad y de “superioridad moral” por parte de quien la ejerce. En el caso de nuestro “amigo” Bocanegra se creía el mejor pintor de la época, y se jactaba de ello.

En nuestros días los “Orgullosos” aparecen en distintas formas y pareceres: Jefes, Jerarcas, Listillos, Estratos sociales “altos”, personas con «superioridad moral», ….son aquellos que suelen tener frases épicas, como:

– “Esto es así y punto”
– “Esto se hace así porque lo digo yo”
– “Yo tengo la razón y se acabó”

Gestionar la Razón y la Verdad no es fácil, ya que a veces es motivo de gran Confusión. Por eso me he alejado de “tener Razón” para conservar amistades y personas queridas a mi alrededor, dejándoles su cuota de razón sin entrar en un conflicto que a veces no tiene remedio.

El “Orgulloso batido” como Bocanegra, puede hacer entrar en Depresión a la persona que lo sufre, pero también pueden experimentar otros estados como Ira, Odio, Venganza o cualquier otra “emoción negativa” que les impulsa a una acción “contra” su entorno o contra quienes se sientan desagraviados.

Es por eso que debemos advertir ante el Encuentro frontal del Orgullo:

A los orgullosos unas preguntas:


o ¿De verdad merece la pena vivir con la carga del orgullo?
o ¿Has pensado sobre si verdaderamente tienes Razón o es tu orgullo quien maneja tus acciones?
o Si el orgullo te hacer romper relaciones con las personas ¿De verdad merece la pena mantenerlo?

– A los que os enfrentáis con los orgullosos:


o Daros cuenta de que están sufriendo, y que tienen una lucha con ellos mismos. No es nada personal contra vuestra persona
o En casos de extrema intolerancia, huid, refugiaros o simplemente alejaros de las personas orgullosas
o Si queréis ayudarles hacerles reflexionar, con las preguntas anteriores o con otras relativas a su situación personal.

Uno, que esta orgulloso de ser del Atleti, con el tiempo ha visto que el Atleti no es el mejor equipo del mundo, ni tampoco tenemos los valores mejores que hay en el deporte, es simplemente un orgullo de pertenencia sobre un “Sentimiento”.

Por eso hay que hacer esta advertencia: “El Orgullo, mata”

Share Button

No Comments Yet.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *