El salario emocional

Desde hace tiempo, y sobre todo últimamente, el salario económico es una de las formas de retribuir a un trabajador. Si partimos de la pirámide de Maslow, una vez resuelta nuestras necesidades básicas (vestirse, comer, lugar donde vivir, …) y las de Seguridad (sentirse estable en un sitio, sentirse bien en el lugar donde estoy, tener seguridad en mí mismo y en mis habilidades…..), llegamos a la parte en la que el ser humano debe sentirse reconocido tanto individualmente (por tu pareja, , por tu jefe, por tu mejor amigo,….) como grupalmente (en el trabajo, en grupos sociales, en reuniones…..) y es aquí donde las relaciones sociales toman una importancia decisiva para pasar al siguiente nivel que es el de Estima, que englobara tanto la estima que tengan hacia nosotros los demás como la estima que nos tenemos a nosotros mismos(Autoestima).

En los dos primeros niveles el salario dinerario adquiere una gran importancia, ya que gracias a este podemos satisfacer nuestras necesidades Fisiológicas y las de Seguridad. Es por ello que en estas etapas, que en muchas ocasiones coinciden con los inicios profesionales de cada una de las personas, se empieza a dar importancia a la llegada del dinero para cumplir objetivos: Poder ser independiente económicamente, independizarse del núcleo familiar, tener una casa en propiedad (esto ocurre mucho en España y menos en otros países de Europa), poder disfrutar del ocio, comprarse un coche, irse de vacaciones,… y todo aquello que el dinero puede comprar.

Pero en etapas más avanzadas de la edad adulta el dinero ya no es el único motor para levantarse por las mañanas, sino que además esperamos Reconocimiento. Dicho Reconocimiento puede ser a nivel personal o profesional, pero es el alimento necesario y vital, tanto como las proteínas y vitaminas que debemos comer todos los días. La falta de Reconocimiento, o en su extremo más negativo, el Desprecio, suele traer graves consecuencias para la persona que lo sufre, creándose en ella un pesimismo vital que en ocasiones puede derivar en Depresión.

Muchas veces los jefes somos responsables de esta situación, ya que no “alimentamos” a nuestros empleados con lo necesario para poder sentirse plenamente satisfechos y obtener a cambio un rendimiento óptimo para los objetivos de la empresa. Si en las empresas se hace una parada para el Almuerzo entre una y dos horas, ¿Por qué no utilizar un tiempo similar para el Reconocimiento?. No me refiero una palmada en la espalda únicamente, que eso está bien si además va acompañado de otro tipo de acciones como pueden ser: Interesarse por la persona (de manera sincera y con escucha activa), ponerse a disposición del compañer@, prestar ayuda cuando veamos que se necesita, y dar aliento ante situaciones problemáticas o de especial tensión.

He visitado muchas empresas durante mi vida profesional, y algo que me ha chocado en algunas de ellas es el que me dijeran que no conocen a muchos de los compañeros que trabajan en el mismo lugar que ellos. Entiendo que en empresas de muchos trabajadores esto puede ser más difícil, pero me cuesta aceptarlo en empresas de una media de unos 200-300 empleados, que suelen ser los centros de trabajo más frecuentes. Dar los buenos días o buenas tardes, preguntar qué tal va todo, interesarse por una persona que tiene una situación especial, o que acaba de estar enferma, deberían ser normas de educación mínimas para que todos viviéramos en un ambiente agradable.

Llevo realizando procesos de Selección durante los últimos 16 años y he desarrollado la capacidad de reconocer a las personas que vienen con falta de Reconocimiento, siendo más acusado los que llevan este déficit durante años de su vida profesional y / o personal. Son personas heridas y que necesitan tener ese cariño que no les han dado durante una etapa de sus vidas.

Pero voy mas allá, los líderes, que no siempre tienen que coincidir con los que ostentan el poder, deben ser los que tomen iniciativas para que las personas reciban ese “salario emocional” que consiste en el Reconocimiento de los éxitos individuales y grupales, y en el apoyo ante los fracasos o reveses que lleguen en un momento determinado.

Hace poco, en un post anterior, contaba como una empresa tenía como costumbre saludarse cada mañana dándose un abrazo uno a uno con todos los compañer@s de trabajo, sintiendo así como el contacto humano activaba a cada uno de ellos para afrontar el día, y notando el apoyo que tenían los unos con los otros. Otra de las empresas que visite, concretamente un despacho de abogados, tienen la costumbre de desayunar todos juntos, encargándose cada uno de ellos de traer algo para el desayuno, y así poder comentar como se presenta el día. En otra empresa los viernes a mediodía paraban para hacer una sesión de estiramientos y yoga, con un monitor especializado y luego tomaban el aperitivo.

Existen muchas maneras de que el grupo se fortalezca y las individualidades se sientan reconocidas. El identificar cual es la que mejor se adapta a nuestra empresa es responsabilidad de los líderes. Es por ello que algunos privilegiados pueden decir “sé que me pagarían más en otra empresa pero estoy tan a gusto aquí que no planteo el dejar esta compañía”. Su salario emocional se está pagando con la frecuencia de la nómina. Y además cuesta menos y ofrece más satisfacciones.

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