Enfermos mentales y Psicopatas en el trabajo

LocoEstoy convencido que la Psicología y los profesionales que la ejercen tienen mucho que aportar en el entorno laboral. Casi todos los problemas que se producen en el trabajo tienen que ver con el ámbito de las relaciones sociales, las relaciones de poder y la presión por los resultados y objetivos.

Llevo tratando muchos años con profesionales de este gremio, que no todos son Psicólogos, y cada vez encuentro más razones para que actúen tanto a nivel individual como a nivel grupal. Se ha extendido el Coaching como herramienta que gestiona objetivos de las personas, diferenciándolo de lo que es Terapia, consistente en tratar algún trastorno o enfermedad. Pero es en estos casos donde quiero centrarme.

Lamentablemente descubro de manera habitual como existen personas en los ambientes de trabajo que, sin estar diagnosticados, tienen algún trastorno mental, más o menos grave, que no solo le afecta a la persona sino que también les afecta a las personas que tienen alrededor. Si además esta patología la sufre alguien con responsabilidad en la organización y que tiene potestad jerárquica, los resultados para la compañía pueden ser catastróficos.

Muchos expertos en Management, entre otros el gurú Tom Peters, defienden que las personas no huyen de las empresas sino de los malos jefes. En la situación actual algunas personas no se deciden dar el paso, debido a la inseguridad que existe a nivel laboral, pero puedo garantizar que su rendimiento baja espectacularmente, resintiéndose la productividad y los resultados de esta persona.

Algunas de las patologías que nos podemos encontrar son las siguientes:

psicopata

  • Psicópatas / Sádicos: Son personajes que disfrutan haciendo sufrir a los demás. Si además tienen cierto poder jerárquico lo ejercen de manera tan despótica que pueden hacer que algunas personas sufran en su autoestima, o por lo menos les genere dudas sobre su valía profesional. Algunos de estos individuos suelen tener problemas personales y por ello derivan toda su ira en el puesto de trabajo. Suelen utilizar malas formas, llegando a la falta de respeto y al desprecio más absoluto. Si encuentran “victimas” débiles suelen cebarse con ellas, y más si no les hacen frente. Permanecer cerca de estas personas nos disminuye la energía y nos puede inundar de “energía negativa” pudiendo pagar con nuestro entorno más cercano esta influencia. La solución es tan sencilla como difícil: aléjate lo más posible de estas personas. Huye, corre, sal pitando, pero no te dejes influir por ell@s. Si no puedes evitarlo intenta no escucharle y practica el autocontrol para que no te afecten sus palabras. Lo mejor es salir disparado, ya que practicar el oído selectivo es bastante difícil.

workalcoholic

  • Adictos al trabajo (workalcoholic): Para estas personas el trabajo es su vida. Como bien dice mi admirado Ignacio Buqueras, Presidente de la Asociación para la Racionalización de los Horarios en España (ARHOE), “Viven para trabajar”. Lo malo no es su actitud, sino que además arrastran a los de alrededor. Si son jefes suelen obligar a sus equipos a que sigan sus horarios, derivándoles hacia el desapego de su vida personal y a que renuncien, por sus hábitos personales, a tener vida propia. Si es alguien que no tienen potestad jerárquica puede enrarecer el ambiente laboral ya que el resto de las personas no siguen su horario, y eso puede generar una comparativa frente a los jefes. En estos casos depende del buen criterio de los responsables saber si el resto cumple y la persona en cuestión se excede. Suelen ser personas con escasa vida personal, o bien porque no les llena o bien porque su ambición les obliga a desarrollarse personalmente en el entorno laboral. A estas personas hay que hacerles frente directamente exponiéndoles que tu no estás dispuesto a seguir sus hábitos y horarios, ya que el cumplimiento de los resultados no tiene que ver con los horarios. El ser un buen profesional, con la autoestima y el convencimiento de que se cumple con lo requerido en el trabajo, ayuda a afrontar esta situación. Lo importante es hacer frente y, como me dijo una persona de su jefe, “educar” en horarios explicando que tu SI tienes vida personal

sociopata

  • Psicópatas Sociales (Sociópata): Suelen moverse en grupos de personas con mayor frecuencia que individualmente, haciendo daño a diestro y siniestro a su alrededor. Suelen utilizar la mofa y la burla hacia el resto, sobre todo cebándose en las personas que muestran debilidad o falta de respuesta. A veces se disfrazan de “graciosillos” o “chistosos” pero debajo de esa mascara se esconde una maldad acorde con sus verdaderos objetivos, que es causar el mayor daño posible a la persona. Si son compañeros se les “soporta” bajo la influencia de que solo pretenden hacer daño personal y no laboral, aunque muchas personas sufran en su autoestima por esta actitud. Si tienen poder las consecuencias son peores, ya que nos hacen sentirnos mal y tenemos Miedo de responderles por las posibles consecuencias laborales. El “oído sordos” o la respuesta cortante a tiempo suele funcionar con estos personajes. Lo mejor es ser tajante y dejarles claro que no vas a tolerar su actitud en público.

futurologo

  • Catastrofistas / Depresivos: Lo más habitual es que siempre se estén quejando y que prevean lo peor de cada acción o actitud. Suelen ser pesimistas recalcitrantes, que siempre ven el vaso “casi vacío” y que suelen ser deprimentes. En su estado más exacerbado pueden incluso a amenazar sobre posibles consecuencias y a pensar que todo lo que se hace o no se hace está mal. Suelen ser ventajistas en los malos resultados con un “ya lo decía yo” o suelen insuflar negatividad en todas las personas que les rodean. Si además tienen cierta responsabilidad o poder suelen ser personas que se quejan por todo y de todos. Cualquier situación es un desastre y todo se hace mal según su criterio. Suelen culpar a los demás de todo y no asumen sus propias responsabilidades. Son personas muy negativas y practican la “cultura de la queja”, protestando por cualquier cosa y transmitiendo su desacuerdo con todo. Si no tienen poder pueden caer en Depresión e incluso tener bajas laborales por este asunto. La solución de nuevo es alejarse de estas personas, o bien mostrarles que no todo esta tan mal y que hay motivos para ver el vaso “medio lleno”. Una actitud positiva y optimista puede contrarrestar los efectos negativos de estos personajes.

Muchos de estos trastornos seguramente no han sido diagnosticados por expertos y probablemente sean negados por las personas que los sufren, a veces incluso con cierta vehemencia. Forman parte de los “Trastornos no diagnosticados” que sufren muchas personas de las organizaciones y que tanto afectan a los resultados. Muchas veces se ocultan o esconden bajo frases como “es que fulanit@ es así”, o por una defensa laboral que encubre posibles costes. La actitud y el comportamiento puede ser cambiado si las personas lo desean y quieren, pero la enfermedad mental debe ser tratada por profesionales. Se que pude sonar fuerte decir que alguien sufre una enfermedad mental, pero tal y como se produce en una dolencia o enfermedad  física, el reconocerlo es el primer paso.

Por favor tengamos en cuenta a profesionales de la psicología, los recursos humanos y las relaciones sociales y personales para poder atajar esta plaga tan extendida en el mundo del trabajo. Un enfermo puede contagiar a muchos “sanos” por lo que cuanto antes se acuda al remedio antes se evitaran los daños. En algunas ocasiones no queda más remedio que prescindir de estas personas, para ello se necesita Responsables Valientes que decidan, o bien atajar el problema, o bien prescindir de esas personas.

Y tu ¿reconoces a alguna persona de tu organización con alguno de estos trastornos?

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1 Comment
  • Jesus Sanz
    julio 18, 2013

    Estimado Angel,
    Déjame investigar contigo sobre alguna de tus expresiones en este post.
    Utilizas mucho las palabras ‘suele’ o ‘suelen’. Quizá yo sea muy cartesiano, pero aquí te dejo dos preguntas.
    1. Suelen, ¿es mucho? ¿es poco?. En realidad, ¿cuánto es?
    2. Ese ‘suelen’, ¿es fruto de tu observación? ¿es una opinión? ¿tuya? ¿de otros?
    Si me releo la parte dedicada a los adictos al trabajo, los jefes de este tipo ‘suelen obligar a…’. Mi experiencia me dice que esto no es así, pero no puedo generalizar en base a mi propia experiencia, que es muy limitada ya que es solo la mía. Tu generalización, ¿en qué datos está basada?
    Tampoco estoy de acuerdo contigo en la generalización que realizas al inicio afirmando que las personas que están en estos supuestos son ‘enfermos’.
    Como siempre, mis comentarios tómalos como ‘inocentes’, sin buscarle tres pies al gato. Son las dudas que me han surjido a la hora de leer este buen artículo.

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