La envidia frente al Reconocimiento comparativo

envidia2Decir que la Envidia es uno de los pecados más practicados y menos reconocidos, sobre todo en España, es afirmar que en algún momento determinado todos hemos sido “envidiosos”.

Ya trate este tema en un articulo de hace unos años titulado ¿Te consideras envidioso?

Pero la envidia tiene cierta graduación y niveles que podríamos clasificar:

envidia sana

  • La envidia sana: Algunos defienden que esta no existe, ya que la envidia nunca puede ir acompañada de la palabra sana. Es ese sentimiento sobre aquella persona que obtiene algo o tiene alguna cualidad que nosotros deseamos, pero no le restamos valor y le deseamos que lo disfrute. Cuando tiene que ver con medios materiales si es posible que se de en su plenitud esta “envidia sana”. Cuando se trata de méritos obtenidos, la envidia puede pasar a ser “envidia enferma” porque podemos juzgar que la persona no ha sido merecedora de ese beneficio obtenido.

envidia dañina

  • La envidia dañina. No solo creemos que la persona no merece lo que tiene o lo que le ha venido, sino que lo criticamos abiertamente y hacemos todo lo posible por restarle valía. En su estado máximo nos podemos obsesionar con la persona y puede influir un “sentido de justicia” para arrebatarle lo que “injustamente” ha obtenido sin ningún merecimiento. Zancadillas, críticas hirientes, e incluso actos desleales para que se “caiga con todo el equipo” pueden llegar a ocurrir. Se trata de un asunto que se toma de manera personal, ya que creo que debo arrebatar a la otra persona lo que ha conseguido, y lo tomo como un acto de justicia.

envidia con maldad

  • La envidia cochina. Aquella donde a alguien que, según nuestro criterio, ha obtenido algo de manera ilícita, nos alegramos cuando le ocurre algo malo, este relacionado con lo obtenido o no. Se trata de desear el mal a la otra persona, llegando en su extremo máximo a desear el mayor mal posible que le puede acontecer a una persona, como puede ser una enfermedad o incluso la muerte. Cualquier acontecimiento negativo que le acontece al “envidiado” supone un “placer momentáneo” de la persona envidiosa, llegando a recrearse frente a otras personas con frases tipo “se lo tenía merecido” Se trata de la envidia más miserable ya que se trata de obtener disfrute viendo como el otro sufre, por lo menos igual que nosotros o incluso más, ya que también sufrimos. En el ámbito laboral viene reflejada con una frase que he escuchado en algunas ocasiones en los últimos tiempos “Que se joda”, mostrando un absoluto desprecio por la otra persona, creyendo que eso hace un acto de justicia universal en el cosmos. Esa mezquindad es la que peor llevo en el ser humano.

Y es que proclamamos un sentido de la Igualdad pero en realidad nos fastidia vernos como iguales. No nos da igual ser iguales. Se trata de un sentimiento que algunos no pueden refrenar y que les hace realizar los actos más mezquinos e inmundos rodeados de una pobreza en la recompensa, ya que el ver como otro ser humano sufre o lo pasa mal genera una sensación de placer tan vil, que se transforman en verdaderas personas malvadas.

persona malvada

 

Hace poco me preguntaron si existían las personas malas, y yo conteste que el mal al 100 % todo el tiempo es muy difícil que exista, pero que las personas actuamos con maldad y nos comportamos como malvados en algunas ocasiones, durante un cierto tiempo. Todo está vinculado con el egoísmo y el “defender nuestros intereses frente a los de los demás”. Hay personas que se sienten atacados constantemente y que creen que el mundo confabula contra ellas, y por eso actúan como si todo fuera una agresión, produciendo agresión a los demás.

Pero SI podemos obtener algún beneficio de la envidia, sobre todo de la sana. Se trata del motor que nos impulsa mediante el Reconocimiento comparativo. Si vemos que a alguien le va bien, podemos revertirlo en nosotros mismos. Si esa persona lo ha conseguido, ¡¡¡¡yo también lo puedo conseguir¡¡¡. Si esa persona le ha llegado algo bueno, es que algo bueno puede tocarme. Si esa persona ha logrado algo, si le pregunto como lo ha hecho o me fijo en como lo ha conseguido quizás yo también puedo lograrlo, o incluso más.

correr juntos

Se trata de impulsarnos a nosotros mismos desde un espejo en el que mirarnos. Este Reconocimiento comparativo trabaja para nosotros. En algún grado negativo también pude funcionar, ya que podemos decirnos “Si este/a que vale menos que yo, lo ha logrado, yo puedo lograr incluso más”. Se trata de convertir la envidia en un propulsor para nuestros objetivos y nuestras esperanzas.

Para que desgastarnos en criticar o atacar a la otra persona, si podemos utilizar como palanca su ejemplo. Se trata de convertir la envidia en un motor para lanzarnos con más velocidad hacia aquello que deseamos y queremos conseguir.

Creo que debemos de dejar de desgastarnos con el “que se joda” y pasar al “yo también puedo”. La inutilidad de la búsqueda del sufrimiento de los demás contrasta con el poder que se obtiene utilizando ese reconocimiento propio comparándonos con los logros de los demás.

Y tú ¿te atreves a utilizar el Reconocimiento comparativo?

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