Historia de una adopcion: El reencuentro

reir niñoDesde el momento en el que me despedi de mi hijo hasta que volvia a encontrarme con el paso un mes y medio. Durante todo ese tiempo hubo muy pocos dias en los que no imaginara como iba a ser el momento del Reencuentro.

Las expectativas que se generan despues de 5 dias intentos de visita de conocimiento son de tal calibre que es muy dificil evitarlas. La imaginacion vuela, y el deseo es tal que haces todo tipo de cabalas al respecto.

Ademas en nuestro caso se producia la situacon especial de que ibamos a ir acompañados de nuestra hija de 11 años. Las ganas y el deseo de conocer a su hermano nos hacia imaginar juntos el momento. Hemos pasado muchos ratos imaginando juntos el momento, poniendo encima de la mesa todo tipo de posibilidades, desde las mas positivas hasta las mas pesimistas.

Aunque tu quieres evadirte, de nuevo la mente camina por el sendero de las alternativas y posbilidades de ese momento. De nuevo mi preparacion psicologica quedaba superada por la situacion.

Y por fin llego el momento. Llegamos a Polonia dos dias antes, los cuales fueron realmente raros. Aunque estabamos acompañados por otra familia, todos pensabamos en el dia X y hora Y. Y ese dia llego.

Otra vez dormir poco y levantarse pronto preparando todo. El camino se hizo largo, tedioso y tenso. Ibamos con dos niñas, mi hija y la hija de la otra familia, pero todos teniamos en mente el momento que ibamos a vivir.

De nuevo los  nervios nos jugaron una mala pasada. A apenas unos kilomentros del orfanato mi hija, y creo que todos, necesitabamos ir al baño. La tension nos atacaba directamente al aparato digestivo. Parada con baño y cafe, y alli la primera sorpresa: ¡¡¡llamada del orfanato para ver cuanto nos faltaba porque mi hijo estaba nervioso con el momento¡¡¡. Casi me abraso tomandome el cafe de un trago y aligerando a todos los ocupantes para montar en el minibus.

La llegada nos trajo caras conocidas. De nuevo las sonrisas nerviosas volvieron. Besos y abrazos repartidos para tener una reunion donde preguntabamos por las costumbres y habitos del niño.

Y de nuevo mi hija que necesita ir al baño. Yo la acompaño porque me pasa lo mismo. Salimos, entramos en la habitacion, y….. alli estaba el. Nos lo encntramos de frente y a mi hija le cambio la cara. ¡¡¡ Se encontraba llorando en una esquina¡¡¡. La cuidadora le habia dejado con algo de brusquedad con nosotros y se sentia asustado. Desde luego era una posibilidad. Estaba muy tenso y no queria moverse. Buscaba la puerta para «escaparse». La situacion le superaba. Nos quedamos a su lado acariciandole, besandole, bajando el tono de voz y jugando poco a poco. La tension fue aflojando, aunque tardo unos 30 minutos. Por fin le sacamos de la esquina donde se habia «refugiado». Ya sonreia, aunque se le veia nervioso. Poco a poco se fue soltando, y se fue relajando. Estuvimos jugando otra media hora mas hasta que la Directora del Centro,  la cual nunca olvidare, nos invito a marcharnos. Nos quedaba un largo camino hasta la ciudad donde ibamos a convivir y teniamos que salir ya. Nos dieron una maleta con su «ropita», ya que la mayoria  de estas cosas las prestan personas o  donan familias.

Nos montamos en el minibus y el viaje fue delicioso. Se sento detras mia pero no podia dejar de mirarle junto a mi hija, que se sento a su lado. ¡¡¡¡ Por fin juntos¡¡¡. Era un momento magico

Al llegar a casa todo era nuevo, todo era curiosidad. Le enseñamos su cuna, ya que mi hijo aun tiene dos años, y dormiria con nosotros en nuestra habitacion. El baño fue una situacion dificil. No teniamos bañera y la ducha le horroriza. Otro mal rato que desencadeno que se durmiera pronto. ¿Que tal noche pasariamos? ¿Echaria de menos a algo o alguien?. La sorpresa fue bastante grande. Durmio durante casi doce horas seguidas. Demasiadas emociones en un cuerpo tan pequeñito

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