La Constancia y la Tenacidad

constancia

He vuelto. Quiero pedir disculpas por haber tenido abandonado el blog, y entre las muchas causas ha sido por el lanzamiento de www.hudipro.com la Plataforma sobre el Humor, la Diversión y la Productividad que ha tenido una acogida extraordinaria.

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Quiero agradecer todos los comentarios positivos, el buen rollo y la suma de voluntades para instalar el Humor en la vida de las personas y en las organizaciones.

Pero especialmente quiero agradecer a los que me habéis mandado mensajes de apoyo y agradecimiento por el monologo Soy Empresario  donde arriesgue con un humor atrevido, directo y a veces algo cítrico. Veo que la mayoría lo han entendido, y los que no lo han hecho por lo menos no me han dicho nada. Si no lo habéis visto os dejo con el. Podéis mandarme vuestros comentarios

Os invito a participar en todas las plataformas de Hudipro tanto en Twiter ( @Hudipro) como en Linkedin, y especialmente en su Grupo Humor, Diversión y Productividad https://www.linkedin.com/groups?mostRecent=&gid=8186211&trk=my_groups-tile-flipgrp así como en Facebook, y que participes en las Encuestas, fotos, comentarios y lo que se te ocurra en la web www.hudipro.com ya que pretende ser una Plataforma de Contenidos participativa.

Acabada la difusión voy con el tema de Hoy. Hace un tiempo, justo al acabar mis vacaciones, me lance a un Reto a mí mismo, que era Subir 75.000 escalones (O mas) en 11 meses, es decir justo cuando empezaban mis siguientes vacaciones. Algunas personas me indicaron que no era ninguna “heroicidad” mi reto, y les aclare que no se trataba de hacer algo “extraordinario” sino que el fondo del reto consistía en algo más importante. Desde hace tiempo llevo “apuntándome” al gimnasio y desapuntándome debido a que no acudía a este. La idea de que si me costaba el dinero tendría más reparo en dejarlo no funcionó. El reto de los escalones consta de varios elementos diferenciadores:

    hacer publico2

  • Uno es que lo hago Público, y por lo tanto tengo un sentido de la responsabilidad respecto a mi palabra dada, o más bien lo que tengo es la vergüenza torera de que nadie me diga que no lo he conseguido o lo he dejado. Algunos pensareis ¿pero puedes engañarnos?. Lo primero es que el primero que me engañaría es a mí mismo, y lo segundo es que lo he manifestado a todos mis alrededores, por todo mi entorno, amigos, familiares y conocidos, por lo que he generado una sinergia con todo aquel que conoce mi reto, y lo que me ha sucedido es que las personas quieren subir escaleras conmigo. Además muchos de ellos se sienten bien cuando subimos juntos, primero por ellos mismos, y porque me ven jadeante y eso les motiva a pensar que están en buena forma. Es decir he compartido algo que nos Une.
  • accesible

  • Lo segundo es que es accesible. No se trata de coger la bolsa de gimnasio, ni de ligarme a una actriz conocida, se trata de subir escaleras. Y aunque no lo creáis, veo escaleras por todos los lados. Es el mismo efecto que ocurre de cuando te “quedas embarazado” y ves embarazadas por todos los lugares. Pues en mi caso, en ocasiones, en muchas ocasiones, veo escaleras.
  • diferente

  • Es diferente. No se trata de hacer cosas por hacer, sino que en su momento, como comente en el artículo, me informe de los beneficios de subir escaleras. Un buen amigo me pregunto: ¿cuentas las que bajas?. Y mi respuesta es que NO, y ¿Por qué?, simplemente porque no me cuesta, no lo considero un esfuerzo, aunque queme calorías. La diferenciación del reto lo hace atractivo y también motivador.

El objetivo no es bajar de peso (de hecho he vuelto a subir), el verdadero fondo de la cuestión es la capacidad de Constancia que puedo tener en un reto que tiene una duración larga en el tiempo. Ir al gimnasio, ponerse a dieta, aprender un idioma, son retos que nos ponemos y en los que solemos dejar y decaer en periodos cortos de tiempo. La tenacidad que supone estar 11 meses subiendo escaleras, pone a prueba mi cerebro y lo enfoca en el objetivo de cerrar un círculo sobre un proyecto con un principio y un fin.

vision

Surgen momentos de duda, días que no apetece, pero la Visión siempre está ahí. Todos los días al llegar al trabajo veo las escaleras y el ascensor, y debo tomar una decisión. Esa decisión repercutirá en mi autosatisfacción o en mi reproche a mí mismo, y puede condicionar mi dia. Entonces suelo elegir desde el cansancio o desde la responsabilidad, pero consciente de la decisión que tomo.

¿No pasa esto a veces en las empresas?. Vemos objetivos todos los días pero en ocasiones actuamos de manera distraída y procrastinamos, regateamos con el esfuerzo, gestionamos el “ya lo haré”. El Objetivo está ahí, si está bien analizado, es alcanzable, debería ser motivador, y debería cumplir el requisito de alcanzar un premio o recompensa. Pero a veces nos escudamos en las circunstancias: La situación económica, el mercado, los clientes, los elementos adversos…. Todo aquello que nos sirve de excusa para no hablar de derrota o de no consecución de lo planificado y lo deseado.

Entonces ¿ves las escaleras en tu organización?

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