Los equipos que pueden decirse lo que piensan a la cara son Invencibles

“Hoy has estado muy mal. Tu puntuación es muy deficiente “

¿Te imaginas que un empleado pudiera decir eso a su jefe o jefa sin que hubiera consecuencias negativas para la persona que lo manifiesta? ¿Y que pasara todo lo contrario? que está “puntuación” sirviera para que su superior pudiera mejorar o cambiar algún aspecto negativo suyo.

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Esta forma de “sinceridad brutal” no es lo habitual en el mundo laboral. Más bien al contrario. Nos movemos en un “buenismo” donde solemos decir cosas para no incomodar a los que nos rodean, y por supuesto no molestar a los jefes, no ser que tenga consecuencias desastrosas para nuestro futuro laboral en la empresa

¿Qué pasaría si la cultura de una compañía se basara en una “honestidad total” de todos con todos sin que hubiera consecuencias negativas, sino solamente para mejorar?

“Yo soy muy sincero” no tiene por qué tener agregado la “crueldad”. Valga un ejemplo propio en primera persona: Yo soy “gordito” o gordo, pero no “gordo de mierda”. Pero tampoco me gusta que me digan “no te veo tan gordo” o “no estás mal” porque está cercano a la falsedad o a la complacencia con mi persona.

Los equipos que son capaces de decirse a la cara lo que está mal o debe mejorarse, sin miedo a las consecuencias, están muy cerca a ser “equipos de alto rendimiento”.

Las ideas fluyen. Se sienten seguros. No se sienten ofendidos. Se cuestionan entre ellos. No se gestionan por el error o hacerse daño o defender una posición, sino por procesos de mejora continua.

No funcionan de manera jerárquica, sino por aportaciones al equipo, vengan de quien vengan.

No son falsos, son honestos sin buscar la humillación. Hoy has estado mal pero mañana puedes estar bien. Esa idea me parece una mierda, pero no todas tus ideas tienen porque serlo. No estoy de acuerdo en esto, pero si puedo estarlo en otro asunto. No eres Tú lo que no me gusta, es lo que has dicho o lo que piensas. No quiero humillarte, soy crítico con lo que dices porque no me convence, y lo argumento. No todo está bien o mal, pero si todo es mejorable.

No se trata de cruzar líneas ofensivas o de ataques personales. Se trata de criticar ideas no personas. Desde el respeto mutuo y el cariño personal. Te quiero, aunque no esté de acuerdo. Te admiro profesionalmente, aunque eso que has dicho pienso que es erróneo. Te respeto, pero no estoy de acuerdo contigo.

Si alguien del equipo se excede y cruza la línea de la falta de respeto entonces los beneficios de la sinceridad se desvanecen.

Merece la pena probar los beneficios de poder decirse lo que se piensa de las ideas a la cara, sin falsedad, sin miedos, sin necesidad del bienquedismo constante.

Los equipos que, poniendo las reglas de respeto claras, intenten lograr este ambiente, pueden llegar a ser invencibles.

Si en un grupo coinciden personas inteligentes y apasionadas, que pueden identificar problemas y son sinceras, sin buscar el daño personal, se producirá una explosión de “mejora continua” que puede tener consecuencias increíblemente positivas para el rendimiento de ese equipo.

En Pixar se animaba a ciertos grupos a criticar los trabajos de una película, sin miedo a las consecuencias por lo que decían. Pronto se alcanzó un ambiente de mejora porque no se socavaban las opiniones de todos los miembros del equipo. Cualquiera podía opinar sobre el guion o algunas escenas de la película. Eso sí, sin menospreciar o denostar el trabajo de la persona responsable de esa tarea. No se trataba de caer en la tentación de dar soluciones, sino solamente en puntualizar lo que en la opinión de la persona cree que se falla para mejorarlo. No se trata de sustituir el trabajo del profesional, sino de aportarle una nueva perspectiva para poder cambiar el problema o el posible error. No se sustituía el guion, se mejoraba.

Como dice la psicóloga Barbara Fredrickson “La seguridad psicológica quiere decir que nadie será castigado o humillado por sus errores, sus preguntas o sus peticiones de ayuda”. Y cuando esto ocurre se trabaja en un ambiente constructivo y de inspiración para realizar mejor el trabajo.

Según Barbara Fredrickson la gran mejora se produce cuando tenemos la siguiente actitud: “Quiero escuchar vuestros comentarios, porque estoy seguro que yo no lo sé todo”.

El miedo a equivocarnos determina la forma a la que nos enfrentamos a nuestro trabajo.

¿Qué pasaría si eliminarnos de la ecuación ese miedo?

Si no tuviéramos miedo a ser despedidos o reprendidos entonces afrontaríamos con muchísima más confianza nuestras tareas diarias, y seguramente mejoraríamos y seríamos más eficaces con el paso del tiempo.

No solo se puede aprender del error, también de la crítica constructiva de nuestro entorno.

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