Los minidramas cotidianos

Cuando estoy dando mi Conferencia sobre “Actitud Positiva en la vida y en el trabajo” suelo interactuar con las personas haciéndoles preguntas.

Entre Leve-Grave-Muy grave que importancia tienen para ti estas desgracias:

  • ¿Qué importancia le das a que se estropee tu smartphone? ¿O a que se rompa y no tienes seguro? ¿O a salir de casa sin él?
  • ¿Qué importancia tiene quedarte sin trabajo? ¿Puedes conseguir otro trabajo o ya nunca trabajaras?
  • ¿Por qué le das vuelta a lo que ha dicho tu amig@? ¿Por qué te preguntas que habrá querido decir? ¿Hay alguna conspiración contra ti?

Es evidente adivinar “por donde voy”. Y es que nos rodeamos de minidramas cotidianos que seguramente si utilizamos la comparativa o analizamos su importancia, dejen de serlo tanto.

Quizás este video sea ilustrativo sobre lo que estoy relatando

Y es que en esta Sociedad Occidental queremos ser conscientes de que nuestros problemas no son tan importantes, pero pronto se nos olvida.

Tienen que ocurrir acontecimientos extraordinarios parta que ordenemos nuestras Prioridades.

Eso ha pasado con esta Crisis Sanitaria, que nos ha descubierto la importancia de las pequeñas (grandes) cosas:

  • Poder caminar libremente por la calle y al aire libre
  • Poder ver y abrazar a los que queremos
  • Poder compartir momentos con los amigos
  • Poder desplazarse a cualquier lugar sin restricciones

Estoy convencido de que la gran mayoría pronto olvidaremos. Porque nos volveremos a embarcar en una vida “rápida” y sin control. Una vida sin reflexión, sin pararnos a observar, a degustar los buenos momentos y a compartir.

Esos minidramas cotidianos volverán. Y de nuevo nos quejaremos del tráfico, de que alguien llega tarde, de que el móvil no tiene cobertura, o de lo lento que es el servicio en el restaurante.

Según los psicólogos, esa acumulación de minidramas en formato cabreo, pasa factura a nivel mental y de salud física. El estar constantemente enfadados supone un deterioro mental y físico que finalmente nuestro cuerpo decide exteriorizar. Es lo que llamamos enfermedad.

La ansiedad y el stress van a ser, si no lo son ya, la gran pandemia del Siglo XXI de la Sociedad Occidental del Primer Mundo.

¿Podemos darle un remedio?

Si tu cerebro empieza a recordar, lo importante, a revisar las prioridades de tu vida, a dar valor a lo que verdaderamente lo tiene, entonces tenemos esperanza.

Por eso te reto a “reírte de los minidramas”. Si en un semáforo alguien te pita porque no has salido a tiempo, sonríele. Si alguien te ofende, ríete de tus defectos. Si alguien se queja, intenta contarle algo divertido para distraerle de su queja. Si buscas culpables, intenta buscar soluciones. Si crees que todo te va mal, ayuda a otra persona.

Deja de vivir tu vida de manera dramática. Ponle Humor. Date tiempo a “perder el tiempo” simplemente observando o conversando con alguien.

Date ese capricho que es disfrutar de la vida, y no sufrirla.

Y recuerda, solamente va tu salud, y la de los demás en ello.

¿Te apuntas a salvar el planeta (occidental)?

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