Mi experiencia Tango

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Con Motivo del Evento Sin Limites que se realizó el 23 de mayo de 2014 me propuse en superar un reto personal. Para no poder echarme atrás lo anuncie por todos los lados con el mensaje de que iba a ser “un reto que me da mucha vergüenza y se me da muy mal”.  Las personas que me conocen sintieron gran curiosidad, por el motivo de pregonar que era algo “que me daba vergüenza”, ya que muchos de ellos piensan que no siento vergüenza por nada, cosa que no es cierto.

El reto estaba lanzado y me decidí a afrontarlo. Quería bailar un tango. Anteriormente ya había realizado bailes sueltos en público, incluso cantando, como demuestra el video que muestro a continuación

 

 

El reto del Tango es porque es un baile que supone coordinación, equilibrio y sensualidad, y excepto esto último (en mi humilde opinión), de los dos primeros requisitos ando algo escaso. Soy una persona poco coordinada, suelo tropezar habitualmente y he tenido varios esguinces de tobillo por mi “torpeza”. Arrastro una herencia genética de arrastrar los pies, de la familia de mi abuelo materno, lo que me supone un lastre mayor.

Mi falta de coordinación también es muy evidente. Cuando cumplí 40 años decidí tirarme en paracaídas, en lo que llaman salto tandem. Según estaba bajando, una vez abierto el paracaídas, me advirtieron que subiera las piernas para “no rompérmelas”, lo que me produjo cierto panico. El mareo que llevaba y mi falta de coordinación supusieron que plantara todo mi peso, y el del monitor a mi espalda, sobre mi pie derecho. Resultado: rotura de peroné y ligamentos externos. Un desastre. Las fotos que os muestro son reales de como quedo mi pie

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Los antecedentes no invitaban a realzar un baile, que además tenía que quedar bien delante de casi 200 personas asistentes al acto, más las que se conectaron vía streaming, lo que me supuso una mayor responsabilidad respecto a lo que iba a acontecer.

Tenía apenas 3 semanas, y poco tiempo para dedicarla a la práctica del baile, por lo que gracias a mis dos grandes profesores¸ Ezequiel y Maria Antonieta, que con su proyecto http://www.proyecciontango.com/ me hicieron sentir cómodo y disfrutar de la experiencia. La paciencia que tuvieron conmigo fue básica. Me transmitieron su confianza y además supieron hacerme disfrutar de un baile bello, sensual y divertido. He de decir que lo pase muy bien y disfrute durante muchos momentos.

Cinco fueran las clases que tuve, para una coreografía básica. Era tal mi estado de emoción al terminar las clases, que cuando finalizaba me dirigía a mi trabajo en un trayecto andando de 30 minutos, y en cada parada de semáforo me ponía a practicar los pasos. Note y observe que las personas me miraban, ya que hacia pasos hacia adelante y hacia atrás, y algunos incluso miraban alrededor por si se trataba una cámara oculta. En realidad a mi alrededor no había nadie para mí, y en mi mente  solo sonaba la música del tango Por una cabeza.

En las primeras clases me lo tome con calma y disfrutaba con cada nuevo aprendizaje, pero según se iba acercando la fecha del Evento mis nervios aparecieron. En la penúltima clase sufrí un bloqueo mental importante. No daba con la coreografía y olvidaba los pasos. Mi stress logro atenazar mi pasión y llegue a convencerme de que no lo iba a lograr. Mis “maestros” me dieron la vuelta a mi convicción y lo convirtieron en falsa creencia, transmitiéndome que estaban seguros de que me iban a salir perfectamente. En la última clase todo salió bien y mi fortaleza mental creció muchísimo. Un último toque de confianza me la ofreció mi compañera de baile, Maria Antonieta, que se brindó a ensayar antes del evento “las veces que fuera necesario”. ¡¡¡¡Que empujón de moral tan importante¡¡¡¡.

El día del acto estaba asombrosamente templado. Los nervios no me bloqueaban sino que me activaban. El ensayo final me genero una absoluta confianza en mí mismo, no tenía dudas. El baile era en mitad de mi conferencia, por lo que me centre en esta totalmente. El feedback del público durante mi conferencia era positivo. Los signos eran evidentes de que estaban disfrutando con mi actuación, y cuando llegó el momento, unas decenas de teléfonos se encendieron para grabar e inmortalizar mi reto.¡¡¡¡Un tango¡¡¡¡ escuche desde la grada a un buen amigo. El resultado es el que os muestro. Pido disculpas a  los puristas del tango y a mis muchos amigos argentinos. En mi descargo diré que seguramente he creado un nuevo concepto: El Tango Robocop. Estaba tan obsesionado con los pasos que mis movimientos eran muy mecánicos. La sensualidad se desvaneció y solo apareció un poco al final, con la pose final.

 

Gracias a Maria Antonieta y Ezequiel, dos grandísimos profesores y educadores. Gracias a todos los que me felicitaron (y a los que no también) y gracias por haber pasado un buen rato y disfrutado enormemente.

Y tú ¿te atreves a superar algún reto? ¿Algo que sepas que tiene dificultad para ti?

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