No es que mintamos, es que no decimos lo que pensamos

  • ¿Qué tal me queda esto?
  • Bien (respuesta con desgana)

¿Te suena esa situacion? ¿Mentira o indiferencia? ¿Falsedad o ganas de quitarse de en medio una situación incómoda?

La mentira tiene mala fama creada a lo largo de la Historia.

El Ser Humano reconoce que ha mentido a lo largo de toda su vida en la Tierra, aunque tambien existe la duda de que pasaría si “no mintiéramos”.

Hace poco he visto en la tele dos personas que dialogaban sobre si mentían o no habitualmente.

Una de ellas reconoció que lo hacia todos los días. Y la otra que no lo hacia nunca.

En el Mundo profesional la mentira parece tener protagonismo. ¿O no?

Recomienda la película Mentiroso Compulsivo de Jim Carrey. Una de mis favoritas. En ella se expone la situacion de si en el mundo del trabajo se puede dejar de mentir o tenemos que convivir con ello. Te dejo el tráiler de la película

La reflexión que hago ¿Siempre mentimos? ¿O algunas veces simplemente no decimos lo que pensamos o lo escondemos?

No decir lo que pensamos nos evita muchas situaciones incómodas o meternos en líos que no nos apetecen

Huimos de los problemas, y por eso, en ocasiones, decimos cosas o NO decimos para no afrontar conflictos

En el mundo profesional en ocasiones evitamos actuar de algunas de estas maneras:

  • Llevar la contraria a nuestro responsable. El temor por perdida de puesto de trabajo o por poder generar un conflicto que empeore nuestras condiciones laborales atenaza a decir lo que se piensa
  • Llevar la contraria o desdecir a nuestros clientes. Lo de “el cliente siempre lleva la razón” a veces se lleva al extremo de “aunque no la tenga”.
  • Discutir la estrategia de la compañía al CEO. Si lo haces alguna vez los compañeros pensaras que estás muerto
  • Poner en entredicho lo que siempre se ha hecho igual y ha funcionado. La pregunta poderosa seria ¿Podría funcionar mejor haciéndolo de otra manera?

Las palabras que “suenan bien” nos evitan problemas, pero nos producen una disonancia cognitiva. Esa incoherencia puede resonar mucho en nuestro cerebro, aunque hay casos de personas en que no les importa y les afecta muy poco o nada.

Los indiferentes quieren sobrevivir. Los que cuestionan prefieren avanzar.

Algunos lo llaman Valores, otros sentirse bien con ellos mismos, y algunas otras personas lo tienen como Forma de vida.

Entre los que prefieren callar o asentir con algo con lo que no están de acuerdo, y los que prefieren arriesgarse a decir lo que piensan ¿Dónde te encuentras?

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