«No escucho a nadie» – El Método Vale Vale

En un periodo de un mes el atleta Mohamed Katir, que reside en España desde los cinco años, ha batido 3 récords de España de Atletismo en las modalidades de 1.500 metros lisos, 10.000 metros listos y 3.000 metros lisos.

Puedes leer la noticia aquí

 Atletismo: Katir encadena su tercer récord de España al ganar los 3.000 con 7:27.64 | Marca

Cuando atravesó la línea de meta en su reciente record de 3.000 metros lisos, la cámara de Televisión se centro en el y sus primeras palabras son “No escucho a nadie”, haciendo el gesto de taparse los oídos.  Las referencias pueden ser múltiples, ya que el atleta ha sido criticado por su ascendencia de origen “no española” por otros atletas.

Me quiero alejar del debate nacionalista o patriótico y centrarme en las posteriores declaraciones de Katir que ha dicho que no le importa lo que digan de él, que él va a lo suyo, a trabajar y conseguir los mejores resultados.

Esto me ha vuelto a tener una reflexión. Cuantas veces nos critican, nos dicen que no hacemos bien algo, o como lo deberíamos haber hecho o tener que hacer en el futuro.

Como decía Alaska en la canción “A quien le importa” en una de sus frases hace toda una declaración de intenciones:

“Yo sé que me critican
me consta que me odian
la envidia les corroe
mi vida les agobia”

Son estos momentos que a las personas les pueden influir, irritar, producir malestar o simplemente “venirse abajo” cuando las opiniones de otros te afectan en tu vida y en tus emociones.

Por eso hace tiempo “invente” para mi propio uso el Método “Vale Vale” para paliar a los agresores verbales

Me molestan profundamente las personas que quieren imponer su criterio de malas maneras. Aunque tengan cierta jerarquía en la situación (jefes, familiares, parejas o circunstancialmente tengan un poder en la situación) querer imponer con malos modos con formas ofensivas o gestionando el tono de voz elevado o los reproches o la amenaza ha sido algo que no he podido soportar y tolerar nunca. Es por ello que desde hace muchos años utilizo una técnica que me funciona y que hoy comparto con el universo. Se llama el “Método Vale Vale”.

Concretamente consiste en zanjar la tensa situación dando supuestamente la razón al “agresor verbal”. Es como decirle: ok “haré lo que me dices”, para intentar calmar el temporal, y buscar otro momento mejor para afrontar la situación. A continuación, una vez relajado el ambiente, cuando toca el momento suelo hacer lo que me da la gana o creo conveniente, sin hacer caso a las “supuestas” indicaciones de la persona que con sus formas quería imponer su criterio sobre mi persona. Quien ha querido imponer y no convencer se lleva mi rechazo absoluto.

Esta técnica no suele funcionar si hay que hacer algo de manera inmediata, como por ejemplo seguir un camino o hacer cualquier acto inmediatamente después de la “petición grosera”. Más bien funciona cuando hay que hacer algo un tiempo posterior. El mayor inconveniente de esta técnica es que hay que dar explicaciones posteriores de por qué no se ha realizado el acto “deseado” por la otra persona. Si en ese momento la persona está en calma se le puede explicar que dijimos que lo íbamos a hacer porque en ese momento no estaba en situación de confrontar opiniones, debido a su absoluta desazón y falta de empatía, por decirlo suavemente. Se le debe explicar a la persona que no estamos dispuestos a hacer algo de manera impuesta o con lo que no estamos de acuerdo, pero no mucho menos sin un diálogo para confrontar opiniones y bajo una supuesta imposición agresiva y maleducada.

Algunos me diréis ¿pero ¿qué pasa si quien quiere imponer su criterio tiene un poder sobre ti irrenunciable y las consecuencias de no seguir sus indicaciones pueden ser nefastas para nuestra persona? No podemos obviar cómo funciona el mundo. El poder ejerce presión sobre las personas que lo padecen, y en ocasiones estos se ven obligados a seguir las instrucciones, a pesar de su inconformidad. Esta es la historia de la humanidad por sí misma. Solo unos cuantos valientes han desafiado al poder, y a veces han pagado un precio muy alto, incluso con su vida. No digo que te “inmoles”, si no estás en disposición de desafiar al poder, pero sí que generes un hábito de condescendencia con el poder para luego ejercitar las acciones como creas conveniente. Vamos un “dime lo que quieres que yo haré lo que me da la gana”. Se trata de involucrarnos con nosotros mismos y firmar un pacto de no agresión el “poderoso violento” para que esta agresión se minimice con el paso del tiempo.

En ocasiones a personas que hacen “caso omiso” a las instrucciones, se dicen que “van a su bola”. Yo voy a mi bola cuando recibo una orden agresiva, o un deseo de sumisión que no estoy dispuesto a tolerar (con la edad va a peor mi desobediencia) y con la que me autoexijo mi libertad de poder decidir sobre lo que concierne a mi persona.

Mi madre me indicaba, cuando era joven, qué chicas eran “convenientes” para mí. ¿Qué es lo que conseguía?, que me atrajeran mucho más las “prohibidas” o “no tolerables” según su criterio. La negación o prohibición aumenta el deseo, esto es innegable. En el caso de los padres las indicaciones autoritarias o despóticas inclinan la balanza hacia el otro lado, en muchas ocasiones: “No te pongas esa ropa”, “no te peines así”, “no vayas con esas personas” …son una invitación a hacer lo contrario. Los adolescentes conocen la técnica “Vale Vale”, aunque luego de adulto la olvidan o creen que deben tener sumisión por las “cargas” que tienen en la vida.

En mi entorno se viene gestionando como “di lo que quieras que yo haré lo que me dé la gana”. Y las personas más cercanas cuyo conocimiento personal hacia mí es grande ya saben a qué atenerse. Quien quiera “imponer a la fiereza” su criterio, conmigo lo lleva claro. Puede parecer que lo haré, pero si ni estoy de acuerdo os aseguro que no moveré un solo dedo ante una petición insolente y grosera.

Los maleducados, groseros, faltones, agresivos y exentos de empatía no pueden imponer su criterio a base de faltas de respeto (ni mucho menos insultos) o tonos de voz elevados. Su falta de civismo y consideración por las personas no puede ser “premiado” con el cumplimiento de sus deseos.

Dar la razón a alguien a sabiendas que no vas a cumplir lo dicho puede parecer una técnica evasiva y algo “cobarde” por no enfrentarse al problema directamente. Pero como dice un ser muy querido por mí, hay duelos que hay que aplazar para no salir mortalmente heridos, ya que algunas batallas no deben ser libradas según qué momentos.

Cuidado en las discusiones de pareja en momentos de “calentón” ya que se pueden decir cosas de las que uno puede arrepentirse y es mejor aplazar la batalla y retirarse a las barricadas que gestionar una guerra que termine con grandes pérdidas.

Soy un amante de la Persuasión y el convencimiento con argumentos en un tono dialogante y respetando la opinión de la otra persona. El incivismo y los malos modales me resultan de un rechazo total. Y es por eso por lo que te invito a probar la metodología “Vale Vale” para poder aparcar batallas que solo conducen a enfrentamientos posiblemente irreconciliables.

Share Button

No Comments Yet.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *