Carta abierta a los políticos: La humanización de los horarios

“Me levanto muy pronto, cuando mis hijos aún están dormidos, voy al trabajo y tengo una pausa para comer de 2 horas y media. Como solo porque mi mujer y mis hijos no están en casa, regreso a mi trabajo y cuando vuelvo los niños, aun despiertos, están en pijama a punto de irse a la cama. Cansado de un día de trabajo, apenas estoy unos minutos con ellos, y cuando se han acostado repaso con mi mujer como se ha dado el día cenando juntos, frente al televisor. Y asi es todos los días”.

“Desde hace unos años ocupó un cargo como directiva en una empresa multinacional. Mis responsabilidades son grandes, y por el mero hecho de ser mujer debo demostrar mucho más que mis compañeros varones. Mis jornadas de trabajo son largas, muy largas, y cuando llego a casa, después de todo el día fuera, mis hijos están acostados. A veces los doy un beso y medio en sueños me preguntan ¿Ya has llegado mama?. El fin de semana procuro estar con ellos, aunque con un agotamiento físico y mental importante. En algunas ocasiones suena el teléfono y tengo que atenderlo o bien conectarme para algo “urgente” que ha surgido en la oficina”

“Hace unos meses mi empresa prescindió de mi por una reestructuración. Después de 23 años trabajando duramente con ellos al parecer ya no pueden contar conmigo, ni con muchas personas más en mi misma situación. El primer día sin trabajo decidí ir a llevar a mis hijos al colegio. Estaban contentos, y un profesor se me acerco y me dijo: disculpe ¿es usted el padre?, es que nunca le habíamos visto por aquí. Mire a mis hijos y me enfrente con mi realidad, nunca les había llevado ni recogido del colegio”.

“Mi pareja y yo nos hemos ido a vivir juntos, de alquiler, ya que con un contrato temporal no podemos pedir una hipoteca. Ya pasamos de la treintena y no nos planteamos tener hijos, no por un tema económico. Ella trabaja en un comercio y llega cerca de las 22:30 a casa. Yo me levanto muy temprano para ir a Mercamadrid, y a esa hora estoy acostado. Apenas nos vemos y mi pareja le toca trabajar festivos, librando algún día entre semana, en el que por la tarde podemos hacer algo de vida normal. Así es imposible tener hijos”

Estas historias son reales y la pasan a personas que viven en España. Desde ARHOE (Asociación para la racionalización de Horarios Españoles) llevamos trabajando más de 12 años para que en España haya Horarios más Humanos. Muchos de estos testimonios nos vienen por mail, carta o nos los cuentan en persona. Y la gran pregunta es ¿Se puede hacer algo al respecto?

España es el país que está en la cabecera de las que más horas trabaja en la Unión Europea, y en la parte de abajo en la menos productiva. Quiere decir que echamos muchas horas, pero somos poco productivos.

Fracaso escolar, depresión, accidentes de trabajo y de circulación, …… son algunos motivos de unos horarios demenciales y la falta de sueño que ello acarrea.

Y de nuevo reformulo la pregunta ¿Pueden hacer algo nuestros dirigentes y políticos para cambiar esto?.

Como bien decía nuestro anterior Presidente de ARHOE Ignacio Buqueras: “La reforma más urgente es la de los horarios, porque afecta a todos los españoles”

El actual Presidente de ARHOE, Jose Luis Casero, no solo ha continuado con la labor realizada durante estos años, sino que la ha afianzado con otra gran frase: “Conciliar es rentable”.

Y de nuevo debo dirigirme a las personas que rigen la vida pública de los ciudadanos con cargos elegidos por todos los españoles. Es urgente que hagan algo ya. O como diría un castizo: Es hora de mover el culo.

El Pacto Nacional por unos horarios racionales se antoja como imprescindible en la agenda política, y no supeditado a otros asuntos o “prioridades” que saltan por encima de esta, para desesperación de los ciudadanos.

Es inconcebible que España sufra unos horarios inhumanos y que los responsables de poder realizar este cambio permanezcan impasibles a esta realidad. Se necesita el suficiente coraje para poder ponerse en el pellejo de algunas de las personas de los testimonios de este artículo. A eso, señores y señoras políticos, se le llama Empatía ¿saben a lo que me refiero?.

Debo asistir en ocasiones con perplejidad absoluta a reuniones con políticos que presumen de trabajar muchas horas. Quizás la mejor frase para contra argumentar tal desfachatez la dijo D. Ignacio Buqueras en un debate: “Yo no pondría mi vida en manos de un cirujano que lleva muchas horas operando”. Si profundizamos en la frase la cuestión es ¿Se toman mejores decisiones cuando se lleva acumuladas muchas horas de trabajo y agotamiento” ¿Están nuestros políticos capacitados para tomar decisiones importantes con jornadas extensivas de trabajo?

Y de nuevo vuelvo a las Personas. No podemos no hacer nada ante la Injusticia, y los horarios de trabajo además de ser inhumanos, son muchas veces injustos. Y si como Sociedad civil debemos rebelarnos, que sea ante lo injusto y lo incoherente. Por ello no vamos a dejar de exigir a nuestros representantes que acaben con la injusticia, de una vez por todas.

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