Que Si es y que NO es Empatía

Cada vez escucho a mas personas hablar sobre Empatía.

Hay algunas frases que se han convertido en Mantras:

  • “Tienes que ser más empático”
  • “Hay que sentir empatía por los demás”
  • “Si no utilizas la Empatía no podrás tener buenas relaciones”
  • “En la venta utilizamos la empatía”
  • “Para convencer a alguien debes ser empático con esa persona”

¿Pero verdaderamente sabemos lo que es la Empatía? Y algo mas importante ¿Sabemos lo que NO es Empatía?

En mis Cursos y Conferencias vengo poniendo un ejemplo practico para la Empatía: “Ponerse en los zapatos del otro”. Esta imagen visual luego debe reforzarse con la explicación: “Es intentar sentirte como se siente el otro, para comprender su punto de vista”.

Ojo que hablo de la palabra intentar. Desde hace tiempo defiendo que es casi imposible sentir las mismas emociones y sentimientos que otra persona, ya que estas están condicionadas por su histórico, sus vivencias, su educación, su forma de pensar, sus creencias, sus valores…… Por lo que me parece muy atrevido e incluso imprudente decir la frase manida de: “Se como te sientes”. No, no lo sabes, solo yo lo sé. Puedes intentar entenderme, pero solo yo se como me siento.

Leyendo el libro “Recuperar la Ilusión”, de la autora y psicóloga Maria Jesus Álava Reyes (Editorial Esfera de los Libros), me he encontrado unos párrafos muy esclarecedores sobre lo que Es y No es Empatía.

Dice Maria Jesus Álava en su libro, acertadamente en mi opinión

Que NO es Empatía:

  • “Estar de acuerdo con tu interlocutor”. Cuando expresamos acuerdo en las opiniones sin estarlo, no somos empáticos, somos falsos.
  • “Decirle lo que quiere escuchar”. Lo que entendemos como “regalar los oídos”, para que nos permita no entrar en conflicto con esa persona
  • “Darle consejos rápidos para resolver su problema”. No consiste en solucionar su cuestión o darle unos consejos de “sabio”, se trata de entender el problema para poder ayudar a esa persona
  • “Minimizar la importancia de lo que te está comentando”. Algunas personas creen que, restando importancia, o diciendo que no se preocupe, el problema desaparece. Esa persona lo siente como importante, y hay que ayudarle desde su punto de vista

Entonces si analizamos algunas de nuestras conversaciones donde creíamos que “éramos empáticos”, si algunas de estas cosas que hemos comentado se cumplen, es que no estamos utilizando la empatía.

Que SI es Empatía: “Comprender la preocupación, el comportamiento y el estado de animo de la otra persona…y demostrarle que le hemos entendido”

Para practicar la empatía debemos de seguir una serie de pautas que nos pueden ayudar a ser empáticos. Son las siguientes según Maria Jesus Álava:

  • “Escuchar sin interrumpir”. Es decir, escuchar activamente y no pensando en la respuesta, sino intentando entender y comprender lo que la otra persona nos está diciendo

  • “Mantener el contacto ocular y asentir con la cabeza”. La otra persona debe sentirse comprendido con nuestra comunicación no verbal
  • “Decirle de vez en cuando que comprendes como se esta sintiendo”. En una conversación hay que manifestar verbalmente que entiendes, o que estas intentando entender, como se siente la persona. Si no fuera así la otra persona te lo diría, por eso debes exponer que lo entiendes con aclaración y argumentación, no solo con la frase “te entiendo”. Podrías decir lo siguiente: “Según lo que me estas contando, te sientes así y así, por esto y por lo otro, ¿lo he entendido bien?”
  • “No hagas juicios de valor, no le juzgues”. Que difícil es no juzgar. Nosotros tenemos un juez y censurador interior que bajo unas creencias y valores tiende a juzgar a los demás. Intentar no juzgar es un ejercicio de empatía brutal, del que no todas las personas salen victoriosas.
  • “No des consejos rápidos”. Que difícil es no caer en el precipicio del consejo. Además, solemos apresurarnos sin haber escuchado todo el argumentario o las emociones que siente nuestro interlocutor. Calma, sosiego y escucha.
  • “Si te pide que le des tu opinión, o le ayudes, es el momento de decidir si lo vas a hacer y de que manera”. No podemos ayudar a todo el mundo, o bien porque no sabemos hacerlo, o bien porque no contamos los recursos necesarios, o porque no queremos (que también es licito). Ayudar al que lo solicita es un esfuerzo de autoevaluación importante del Ser Humano. NO te precipites

Introducir la empatía, y la forma de practicarla, en nuestra vida, no es tarea sencilla. Requiere una autorreflexión de nuestro comportamiento y nuestra forma de actuar con los demás.

Por eso te invito a que analices tus conversaciones para saber si eres o no eres empático.

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