El riesgo de vivir creyendonos inmortales

Tras el reciente fallecimiento de mi abuela, con 102 años de edad, he querido hacer una reflexión sobre nuestra actitud en la vida creyendo que esto de la muerte no va con nosotros.

Nuestro cerebro no está preparado para la muerte. No  CREE que tenga que morir o si piensa en ello cree que eso ocurrirá en un Futuro muy muy lejano, por lo que ahora no toca ocuparse de eso.

La idea de la muerte nos traslada a “otros” seres humanos, no a nosotros. Por eso vivimos en la inmortalidad. Es algo que nos ayuda a no hundirnos y a desesperarnos.  Creer que la muerte no tiene nada que ver con nosotros nos ayuda a superar momentos difíciles.

Nuestro cuerpo está preparado para vivir y sobrevivir. En cualquier circunstancia lucha por vivir. Si aguantamos la respiración en un momento determinado nuestro cerebro dará la orden para que abramos la boca y tomemos aire. Si ve un enemigo en el cuerpo luchará para expulsarle, hasta el límite, sin rendición posible. Esta forma de supervivencia del cuerpo humano hace que todos los mecanismos que tenga que activar para seguir con vida los ponga a disposición. Nuestro cuerpo es un luchador para lograr alargar su existencia.

Hoy desvelo una anécdota con mi abuela que es ilustrativo de la reflexión: Estaba con ella un día cercano al cumplir los 100 años. Mi relación con mi abuela era muy especial y hablamos de todo, de la vida, de cómo afrontarla, de las emociones. En un momento determinado le pregunte, como mente curiosa, si estaba preparada para afrontar la muerte. En eso que se paró en seco y me miro y me dijo:  a la muerte ni nombrarla. Ese día dejamos de hablar del asunto y nunca lo volvimos a tocar.

El ser humano necesita creer que va a vivir, no que va a morir. Necesita creer que tiene sentido su día a día, su vida, su legado. Quiere transcender y seguir viviendo.

Los peligros de vivir en  la “inmortalidad son varios:

  • Postergar cosas. Alargar o aplazar decisiones vitales. Como somos inmortales tengo tiempo, ya lo haré más adelante. No importa la demora, en algun momento lo haré. Puedo posponer esa decisión, puedo supeditar ese momento a otros momentos, aunque sean menos trascendentes. No me importa dilatar la decisión, se que podre tomarla “cualquier día”. Si demoro un poco más algo que me puede resultar un cambio importante mejor, ya que los cambios son incómodos para las personas.

  • Procrastinación: Según la Wikipedia La procrastinación(del latín procrastinare: pro, adelante, y crastinus, referente al futuro),2​ postergación o posposición es la acción o hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables.

  • Estar en el sitio o con personas que no queremos porque es lo que toca. Como aguantar en un trabajo porque no quiero arriesgarme a no tener ingresos, aunque realmente no este motivado o incluso este sufriendo en ese sitio. Tener una relación toxica con una persona y no dejarla por medio a no poder conseguir otra relación que la sustituya. Nuestro cerebro nos repite: Tengo que hacerlo porque es lo que hay. El reloj corre, y pasa el tiempo y nos vamos degradando cada vez mas estando en lugares o con personas que no deseamos

  • No declarar el amor a los seres queridos. No decir te quiero en cuanto tengamos la oportunidad es algo de lo que podemos arrepentirnos. Me gustas, me gusta estar contigo, que bien lo paso contigo o TE QUIERO, suele reconfortarnos a la persona que lo dice y la que lo escucha. Puede que sea tarde en algún momento.

  • No arriesgarse. Nuestro cerebro nos repite: ¡¡¡¡Cuidado¡¡¡¡ puedes  no salir bien parado si haces esto. La vida es larga y no quieras cometer errores de los que puedes  Y asi los trenes van pasando, las oportunidades se desvanecen y la vida va pasando por nosotros, sin que hayamos podido correr riesgos por el miedo a ser lastimados.

  • Decir que SI cuando queremos decir que No. ¿Cuántas veces hemos dicho que Si a algo cuando en realidad queríamos decir que NO?. Las personas según van avanzando en edad y se van haciendo mayores valoran el poco tiempo que les quedan y se centran en lo importante, y por eso saben decir que NO sin titubeos. ¿Por qué hemos de hacerlo solo cuando tenemos edad avanzada?. La libertad de decir que NO puede generar molestar momentáneo, pero nos hace libres de ataduras y compromisos que no queremos cumplir.

  • Hacer de todo un drama. Si algo me ha enseñado la vida es a aprender a Desdramatizar, ya que no sabemos el tiempo que nos queda. Vivir todo como un drama nos desespera y nos deja sin esperanza para seguir viviendo. Agrandar los problemas es algo tan inútil e improductivo, que hace que nuestra vida pueda ser frustrante.

  • Vivir con rencor. El odio acumulado arrastra un malestar constante. El perdón es liberador. Como ya decía en un post anterior, el significado de Perdonar es: dar, otorgar, dejar ir.

 

El Perdon

  • No disfrutar del momento. Ya he hablado en alguna ocasión del Sindrome de la Felicidad Aplazada. Se trata de repetirnos mensajes como mantras de cuando seremos felices: Cuando sea mayor, cuando tenga trabajo, cuando gane dinero, cuando …… Pensar solo en el mañana es una trampa en la que están atrapadas muchas personas

  • Tomarse en serio. No reírse de uno mismo, y nuestras desgracias, es algo que nos sumerge en el desánimo y en el abatimiento. . Pensar en cómo nos verán los demás en lugar de disfrutar es algo que nos hace sufrir. A veces creamos un personaje por el que dirán y como queremos que nos vean. Es Interpretar en lugar de SER. Ser uno mismo nos hace más libres, y sin importarnos que dirán o pensaran los demás. Además reírse de uno mismo ayuda a superar los errores y adversidades

Una reflexión final: Entonces ¿Debemos pensar en la muerte? Difícil respuesta. Creo que debemos convivir con ella y adaptar nuestra vida a disfrutarla por si el de la guadaña se le ocurriera venir en cualquier momento ¿Significa eso que debemos vivir con excesos por si acaso no nos da tiempo a disfrutar? Vivir a tope es disfrutar del día a día. Sin remordimientos y sin hacer daño a los demás. Carpe diem no es disfrutar del placer a toda costa, es saborear cada instante y poder tener Plenitud.

 

Mi abuela vivió una vida plena durante 102 años, disfruto de cada instante, tuvo momento para poder escuchar, cuidar, amar y vivir. Nunca renegó de su vida y fue un ejemplo de humildad y cariño por los demás. Y sobre todo y ante todo, cada vez que nos veíamos nos decíamos que nos queríamos mucho. Y eso me lo llevo en mi corazón para siempre.

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