¿Te consideras envidioso?

Dicen que España es el país de la Envidia, pero si preguntas a las personas una a una si son envidiosos dicen que ellos no, pero que hay mucha envidia.

¿En qué consiste la Envidia en España? Si tomamos el diccionario de la Real Academia de la Legu8na española nos dice de la palabra envidia lo siguiente

1. f. Tristeza o pesar del bien ajeno.

2. f. Emulación, deseo de algo que no se posee.

 

Es decir que tenemos un deseo de algo que no poseemos actualmente o más bien nos sentimos tristes por ver que los demás poseen cosas que nosotros no tenemos.

Si buscamos los sinónimos de Envidia y de Envidiar nos encontramos con lo siguiente

envidia

  • celos, pelusa, resentimiento,      animosidad, rencor, tirria, rabia, resquemor, desazón, disgusto

envidiar

  • ambicionar, anhelar, ansiar,      apetecer, codiciar, desear, querer, incitar, resentirse, disgustarse,      consumirse, rivalizar

 

Ahí están algunas de las claves de lo que algunos dicen que no es envidia. Si entendemos como tal Envidia el querer algo que no tenemos podemos decir que no hay muchas personas envidiosas. Pero si decimos que esa persona tiene un disgusto, resquemor o un resentimiento por una situación del otro, entonces surgen multitud de envidiosos.

La envidia es vivida en una pregunta ¿Por qué tu SI y yo NO?. Y no se basa solamente en la posesión, muchas veces es en las circunstancias que nos rodean:

–          “Por qué va con esa persona tan guapa” (con lo fe@ que es)

–          “Por qué él tiene más vacaciones que yo”

–          “Por que recibe mayores elogios que yo” (por el mismo trabajo)

–          “Por qué tiene más suerte que yo (considerando la suerte como algo que se obtiene sin mérito alguno)

Tras la pregunta de por qué la persona “envidiosa” suele responderse con una respuesta única: “Si yo soy mejor que él”. Aquí viene la rivalidad. Desgraciadamente nos sentimos en muchas ocasiones Superiores a los demás en algunos aspectos: Inteligencia, conocimientos, belleza, simpatía, popularidad…. Y podemos no aceptar que alguien con “menos méritos” que nosotros, este por encima en el escalafón.

Quiero hacer una reflexión sobre la “Suerte”. La persona envidiosa suele dar una pauta explicativa de la Suerte confundiéndolo con el Azar. Es decir como algo que viene regalado y sin esfuerzo. En cambio la Suerte viene trabajada por las personas para conseguir el objetivo. Si yo caigo “más simpático” no es cuestión de suerte, sino de mi forma de comportarme en mis relaciones sociales. La Suerte tiene un trabajo detrás, como bien dicen en el libro “La buena Suerte” Alex Rovira y Fernando Trias de Bes.

El envidioso puede atribuir “Mi Suerte” a su “Mala Suerte” por lo que su explicación queda completa, aunque eso le suponga igual o mayor resquemor, ya que “envidia mi suerte”

Por mi experiencia personal la Envidia viene reflejada en el “sentido de justicia” que tenemos hacia nosotros mismos y lo “inmerecido” de los demás en las situaciones. Los méritos del otro pueden parecer desméritos míos, y eso no se puede consentir.

Pero ¿sabemos  vivir con la envidia o nos consume por dentro?. ¿Somos capaces de reconocer los méritos del otro sin que ello nos suponga una desazón o rivalidad? ¿Podemos soportar que las personas más cercanas nos superen?. En muchas ocasiones actuamos con la crítica hacia los “méritos” de esa persona. Dudamos de que sus logros sean lícitos o basados en el esfuerzo y la superación, y atribuimos “mala fama” a aquellos que nos superan.

Os quiero contar la anécdota de un amigo mío que supero las envidias a nivel personal… Él se dedicaba al mundo de la hostelería y pasaba más de doce horas en el negocio familiar, con un solo día de descanso semanal y jornadas interminables de intenso trabajo. Por aquel entonces mi amigo (prefiero no decir su nombre para no comprometerle) se había comprado un chalet a las afueras del pueblo donde trabajaba y vivía (ay los pueblos que enjambre de envidias). Por el pueblo corrían rumores que esta persona tenía dinero por negocios relacionadas con las drogas, que se vendían en su local. La Guardia Civil visitaba mucho el Restaurante de mi amigo, pero nunca descubrieron nada al respecto. Mi amigo conocía los rumores que circulaban, y como buen andaluz se los tomaba a guasa. Hace ya unos doce años, me compre un coche deportivo y fui a su pueblo a enseñárselo a él y a toras personas. Cuando lo vio me pidió me pidió darse una vuelta en el coche.  Le deje mi coche y fuimos a pasear por el pueblo con la capota bajada. Cuando pasamos al lado de unos “amigos” suyos, le dijeron “Oye, que coche más chulo, ¿Cómo te lo has comprado?”. Mi amigo respondió “Ya sabes, las drogas”. Me dio una lección que ya nunca pude olvidar: ante las habladurías, rumores y envidias Sentido del humor.

¿Te consideras envidioso en alguna ocasión?: ¿Puedes aceptar que las personas cercanas a ti te superen?

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