Tenerife. La isla de la Felicidad

By lunes, junio 20, 2011 0 No tags Permalink 0

Mi primer contacto con Tenerife se produjo en el año 2003 cuando decidí, debido al stress acumulado en el cierre de ejercicio del año 2002, tomarme unas vacaciones en Febrero y lo hice en Tenerife.

Cuando sali rumbo a la Isla en Madrid hacia – 3 grados bajo cero, mi coche estaba congelado y tuve que limpiar el parabrisas para poder ver, y el ambiente era gélido. Al llegar a la isla me recibieron unos maravillosos 25 grados, que invitaba más al ocio que a cualquier otra actividad. Mi ropa no era la adecuada por lo que tuve que adaptarme al entorno y comprar unas bermudas y una camiseta propia del lugar. Mi llegada fue a las 17:00 horas y no habíamos comido pero me encontré que los establecimientos estaban abiertos a cualquier hora para dar de comer a las personas a la hora que sea. Al ser un punto de encuentro de muchas nacionalidades los usos y costumbres a la hora de sentarse a la mesa es tan variado que algunos españoles comemos cuando otros están a punto de ir a cenar. Todo está pensado para que nadie se quede sin su rutina habitual de comida. Existen restaurantes de cualquier país: alemanes, noruegos, belgas, indios, ingleses, escoceses…….todo lo que puedas imaginar en cocina lo tienes en Tenerife. Además los supermercados tienen productos de cada país, según demanda de los muchos extranjeros que viven en la isla. He podido comprar productos de muchos países sin moverme del supermercado.

Esa noche, lunes por más señas, decidí dar un paseo por la playa y me encontré con unos fuegos artificiales. Al preguntar qué festividad se celebraba me respondieron que ninguna, que era una fiesta que habían organizado en la playa como ocurre habitualmente.

Otra de mis sorpresas ver como la música inunda todos los rincones. La mayoría de los sitios para tomar algo por la noche tienen su propio cantante o grupo musical para amenizar el rato.

Como buen turista decidí visitar la isla, y allí encontré el maravilloso Parque Nacional del Teide. Un sitio tan curioso como sorprendente y que te traslada a otro planeta y a otra realidad. El entorno entre desierto y vegetación es de admiración. Los miradores para observar la isla desde diferentes sitos son estupendos. Termine mi dia de visita en la Plaza de la Candelaria, en una plaza al lado del mar que tiene una catedral y uno de los sitios más agradables que se pueden visitar.

La Laguna, Icod de los Vinos, Puerto de la Cruz, Acantilado de los Gigantes, Masca, las Teresitas, La Orotava, Garachico, el Loro Parque, El Medano, El Valle de la Esperanza, el puerto de los Cristianos… tantos y tantos lugares que poder recomendar uno solo sería quedarse corto. Pero sobre todo la gente. Dispuesta a ayudarte y a enseñarte lo mejor de ellos mismos. Con el ritmo y la música en el cuerpo. Con sus anécdotas de que no saben lo que es la calefacción o las prisas. Con los pescadores contándote sus historias.

Volví al poco tiempo con mi hija, que disfruto de tantas actividades que no tuvimos más remedio que…….volver otra vez. Y así han pasado ya 8 años y tengo a Tenerife como mi lugar de referencia cada vez que quiero cargar las pilas, descansar, divertirme, comer bien, y sobre todo disfrutar del buen tiempo. Tome como costumbre viajar a Tenerife en épocas que no sean de calor en la península y nunca me ha decepcionado. Solo he visto llover un dia de los muchos que he ido, y nunca he tenido frio.

Le he cogido tanto cariño a la isla y sus gentes que es muy probable que termine por allí cuando mis obligaciones me lo permitan. Mientras tanto te invito a que puedas conocer uno de los lugares donde más se puede disfrutar de todo el mundo.

Espero poder seguiros contando todas las cosas maravillosas que se pueden encontrar en la Isla de la Felicidad.

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