Cuando no dejamos descansar a nuestro cerebro: Del 8-8-8 al ¿16-8?

Hace ya algún tiempo se instalo en nuestra forma de pensar que las personas debíamos regirnos por la regla 8-8-8

  • 8 horas para trabajar
  • 8 horas para el ocio y la vida personal
  • 8 horas para dormir

¿Qué ha pasado con esta fórmula? ¿Sigue vigente?

Por los signos que vamos detectando en la sociedad, esto es casi una utopía, ya que actualmente pasamos mucho mas tiempo que 8 horas, o trabajando, o pensando en el trabajo, o haciendo cosas del trabajo.

En un articulo anterior, que titule Permanentemente conectados, ya hable de la situacion de estar pendientes del trabajo a través de la tecnología. Eso supone mucho mas de 8 horas laborales diarias con atención en el trabajo

Permanentemente conectados | Angel Largo

También hable de las terribles consecuencias en otra reflexión que titule 8 días a la semana: Trabajadores Hiperconectados. Donde hablaba de la Sociedad de la Hiperactividad

8 dias a la semana: Trabajadores Hiperconectados | Angel Largo

Trabajamos en el camino de Ida y vuelta al trabajo: revisar mails, llamadas de trabajo, wasaps….

Miramos el teléfono constantemente en nuestro tiempo de descanso fuera del trabajo

Algunas personas se ponen a trabajar después de acostar a los niños, “enganchándose a sus tareas profesionales” porque “no llegan a tiempo” en sus entregas.

¿Cuándo descansa el cerebro?

La sensación de estar siempre haciendo do algo o permanentemente ocupados no deja espacios para hacer nada, aburrirse, reflexionar o meditar.

En otro articulo anterior ya hablaba de La Sociedad del Cansancio, aportando las ideas principales del libro del autor Byung-Chul Han, que nos aporta una visión de una Sociedad del rendimiento, que esta compuesta por personas que quieren estar constantemente haciendo cosas.

Aportaciones del libro «La Sociedad del Cansancio» | Angel Largo

¿Cuales serían las soluciones a todo esto? En mi trabajo diario vengo observando como podemos afrontar, de manera práctica, esta situacion. Estas son las posibles propuestas que lanzo para resolver este modelo social que parece imponerse:

  • Desconexión digital obligatoria: No hablo solamente de tener una legislación que implante la posibilidad de que la persona pueda desconectar del trabajo sin consecuencias profesionales, como están haciendo en otros países. Hablo también de instalar una sensibilización social. Si en su momento se instalo en la sociedad el mantra de “Fumar mata”, debemos tambien hacerlo con el lema “No desconectar mata(o te enferma al menos)”. El estar mirando constantemente al correo electrónico, las redes sociales, o al wasap, no es “chulo” o “cool”, es enfermizo. Aquí los responsables son desde los medios de comunicación hasta las propias empresas. Un trabajador permanentemente conectado, es una persona tendente para enfermar, agotarse, cometer errores, y generar baja productividad. En esa dirección deberían ir las organizaciones con sus empleados, diciéndoles que desconecten de forma obligatoria, si no quieren sufrir las consecuencias.
  • Espacios de descanso durante la jornada laboral: Una jornada laboral de 8 horas debería permitir “Tiempos de descanso”. No es posible mantener al cerebro totalmente concentrado durante largos periodos de tiempo. Por eso se hace necesario resetear o parar la actividad durante diferentes espacios de tiempo en la jornada de trabajo. Desde hace mucho defiendo la posibilidad de tener un pequeño descanso después de comer, tal y como hacen en empresas chinas y japonesas en lo que se ha denominado la “siesta oriental”, que consiste en echar una pequeña “cabezadita” justo después de comer, que es cuando la digestión y los flujos gastrointestinales generan sopor y somnolencia, para poder volver a la actividad renovados. Dicen que ese descanso de 10-15 minutos es suficiente para terminar la jornada con energía. También deberíamos hacer pequeños descansos durante toda la jornada. Algunos afirman que hay que parar cada hora de actividad de plena concentración para dejar descansar al cerebro. Esto va en beneficio de la productividad.
  • Espacios de concentración y reflexión en las oficinas: Cada vez echo más de menos sitios de silencio y concentración en los centros de trabajo. En un modelo de open  space donde todos trabajamos en espacios abiertos, y el ruido es constante, la posibilidad de encontrar sitios donde podamos tener “tranquilidad para estar concentrados” parece una necesidad ergonómica en los espacios de trabajo. Estos lugares deberían servir para aumentar la creatividad, realizar tareas de concentración y atención plena, o también para descansar, meditar y reflexionar.
  • Jornada flexible: Llevo defendiendo muchos años que esta es la “llave maestra” para solucionar muchos de los problemas de productividad y agotamiento de las personas. Tener la posibilidad entrar más tarde o salir antes del trabajo. Gestionar la jornada laboral adaptada a la vida personal, para evitar esos conflictos internos de si “vivimos para trabajar, o trabajamos para vivir”. Establecer jornadas concentradas e intensivas donde deja más tiempo libre para mayores tiempos de descanso. Las empresas que han aportado estas soluciones a la jornada laboral están consiguiendo mejores resultados, aumentando la productividad, ver crecer la motivación de los empleados, y también la Fidelidad de estos.

  • ¿La semana de 4 días laborales? Más bien la semana flexible: El debate que lleva un tiempo instalándose en los “nuevos modelos del trabajo” nos han puesto encima de la mesa la posibilidad de concentrar la jornada laboral en 4 días a la semana. Algunas empresas que lo han impuesto, al parecer están teniendo resultados positivos. Yo prefiero hablar de la posibilidad de reducir las jornadas semanales a menos horas presenciales, combinando los modelos híbridos laborales donde el trabajador puede combinar horas de presencia en el centro de trabajo, con horas de trabajo desde casa. Las perdidas de tiempo ocasionadas por los desplazamientos al centro de trabajo son uno de los “males” a combatir, y la nueva forma de trabajar que ha traído la Pandemia nos ha hecho descubrir que se puede ser productivo trabajando desde casa, o desde cualquier sitio. El debate de reducir la jornada laboral semanal de 40 horas aun tiene algo de recorrido, ya que por ahora no nos ponemos de acuerdo.

Si queremos gestionar nuestra vida y nuestro trabajo de manera eficaz y eficiente debemos plantearnos soluciones a las nuevas circunstancias que la tecnología nos ha puesto en el tapete de la forma de trabajar.

¿De verdad piensas que molas mas si estas mirando todo el día al móvil? Fisioterapeutas, el futuro es vuestro. Cuellos y cervicales serán los grandes “pagadores” de esta forma de vivir.

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